Wix y Squarespace parecen baratos hasta que quieres salir. Analizamos el coste real del vendor lock-in para que una PYME tome la decisión con los ojos abiertos.
El precio que ves y el precio que pagas
Cuando un responsable de marketing o un CEO busca "cómo tener web para mi empresa", lo primero que aparece son anuncios de Wix, Squarespace o Webflow. El mensaje es siempre el mismo: rápido, bonito, sin programadores. Y el precio mensual parece razonable. El problema no está en el precio de entrada; está en el precio de salida, y ese nunca aparece en el anuncio.
Este post no es un ataque a esas plataformas. Son herramientas válidas para ciertos casos. Pero si gestionas una PYME con ambiciones de crecer, integrar automatizaciones o escalar contenido, el vendor lock-in que implican tiene un coste real que conviene calcular antes de firmar.
Qué es el vendor lock-in y por qué importa
Vendor lock-in significa que tu activo digital —tu web, tu contenido, tu estructura SEO— queda atrapado dentro de la infraestructura de un tercero. Puedes editar dentro de sus límites, pero no puedes llevarte lo que has construido sin perder algo importante.
En la práctica, esto se traduce en tres problemas concretos:
- Migración costosa: cuando quieres salir de Wix o Squarespace, el contenido no se exporta limpiamente. Las URLs cambian, el SEO acumulado se resiente y necesitas reconstruir manualmente lo que creías que era tuyo.
- Integraciones limitadas: si en algún momento quieres conectar un chatbot con RAG personalizado, un autoblog con IA o una newsletter automatizada, te encontrarás con que la plataforma solo permite lo que su marketplace de plugins contempla. Fuera de ese catálogo, no hay nada.
- Dependencia de precios ajenos: Wix ha subido sus tarifas en varias ocasiones. Squarespace también. Tú no tienes palanca de negociación: o pagas lo que piden o empiezas el proceso de migración desde cero.
El cálculo que nadie hace al principio
Es habitual que una PYME empiece con un plan básico de estas plataformas y, con el tiempo, vaya añadiendo funcionalidades: formularios avanzados, tienda, analítica, SEO premium. Cada capa añade coste mensual. A los dos o tres años, el gasto acumulado suele sorprender cuando se pone en una hoja de cálculo.
Pero el coste más difícil de cuantificar es el de oportunidad: las integraciones que no pudiste hacer, el chatbot que no pudiste conectar, el blog automatizado que no pudiste lanzar porque la plataforma no lo soportaba de la forma que necesitabas. Eso no aparece en ninguna factura, pero tiene un impacto real en el crecimiento.
Qué ofrece una web a medida que las plataformas SaaS no pueden
Una web desarrollada y desplegada sobre infraestructura propia —con código que queda en manos del cliente— no tiene estas restricciones. Las diferencias más relevantes para una PYME son:
- Portabilidad total: el código es tuyo. Si cambias de proveedor, te llevas todo. No hay rescate de datos, no hay URLs rotas por defecto, no hay pérdida de historial SEO por migración forzada.
- Integraciones reales: puedes conectar un chatbot con memoria episódica y RAG sobre tus documentos, o un autoblog que publica con tu tono y tu vocabulario. Sin depender de que el marketplace de Wix lo contemple.
- SEO técnico sin compromisos: schema markup, meta tags, alt tags, velocidad de carga, estructura de URLs: todo configurable sin las limitaciones que impone una plataforma cerrada.
- Escalabilidad sin penalización: cuando tu negocio crece, la web crece contigo. No hay un plan superior al que migrar obligatoriamente para desbloquear funcionalidades básicas.
El argumento del "es que una web a medida es cara"
Es el argumento más frecuente y merece una respuesta honesta. Sí, una web a medida tiene un coste inicial mayor que activar una cuenta en Wix. Desde 954€ para una landing profesional con SEO básico, responsive y deploy incluido, frente a unos pocos euros al mes de entrada en una plataforma SaaS.
Pero ese coste inicial es un pago único por un activo que es tuyo. No hay cuota mensual obligatoria por existir. No hay subida de precio unilateral. No hay funcionalidades bloqueadas hasta que pagues el plan siguiente. El coste total de propiedad a tres o cinco años suele contar una historia diferente a la que sugiere el precio de entrada de las plataformas SaaS.
Además, el mantenimiento mensual en una web a medida es opcional y transparente: sabes exactamente qué cubre y qué no. No es una suscripción que se renueva automáticamente con condiciones que cambian cada año.
"Tengo una web en [plataforma]. Quiero saber: 1) qué pasaría con mi SEO si migro, 2) qué integraciones de automatización no puedo hacer ahora mismo, y 3) cuánto he gastado en total en la plataforma en los últimos 24 meses. Dame un análisis estructurado para decidir si el lock-in me está costando más de lo que creo."
Cuándo sí tiene sentido Wix o Squarespace
La honestidad obliga a decirlo: hay casos en que estas plataformas son la elección correcta. Si necesitas una presencia mínima en semanas, con presupuesto muy ajustado y sin planes de integrar automatizaciones, el tiempo de puesta en marcha de una plataforma SaaS es una ventaja real. También para proyectos personales o negocios en fase de validación donde la velocidad importa más que la arquitectura.
El problema no es usar estas plataformas en ese contexto. El problema es usarlas como base de un negocio digital que quiere crecer, sin entender las restricciones que implican.
La pregunta que deberías hacerte hoy
Si tu web es un activo estratégico —si de ella depende la captación de leads, el posicionamiento SEO, la integración con tu stack de automatización o la imagen de tu empresa ante clientes que toman decisiones de compra importantes—, entonces la pregunta no es "¿cuánto cuesta la web?". La pregunta es "¿quién es el dueño de este activo?".
Si la respuesta es Wix, Squarespace o cualquier otra plataforma SaaS, ya tienes el diagnóstico. El siguiente paso es calcular cuánto te está costando ese lock-in antes de que el coste de salida sea aún mayor.